Hay noticias que me cuestan creer, pero que son
ciertas.
Imagínese que usted se va de su casa unos días de
vacaciones, cierra la puerta y cuando vuelve se la encuentra ocupada por otra
gente. Para ustedes comenzaría la odisea más increíble de su vida.
Es cierto que
todos deberíamos tener acceso a una vivienda digna, pero les aconsejo a estos
que tanto lo reclaman que hagan lo que yo, trabajar desde los 14 años y pagar
una hipoteca.
Lo que no se
puede es vivir del cuento y esperar que sea el resto de la sociedad
quien te solucione tus problemas. Para poder obtener, algo tendrás que dar a
cambio. No pretendan algunos que la vida sale gratis. A todos nos gustaría
vivir sin trabajar y tener de todo, pero la gente con dos dedos de frente
sabemos que eso no es posible, a no ser que seas millonario… Los que no
vivimos en “los mundos de Yuppi”, pues así hemos alcanzado lo poco que tenemos,
TRABAJANDO.
Según el diario digital “ABC” del día 2 de
septiembre de 2016, una propietaria, vecina de la localidad madrileña de El
Molar, se fue de vacaciones y al
volver encontró su casa ocupada y sus
muebles vendidos.
Las ocupaciones de viviendas se incrementaron en solo un año un 92%
hasta situarse en 24.165 en el año 2015.
Lo normal sería denunciarlo a la policía, estos van
y echan a los “okupas” directamente, los detienen por allanamiento de morada,
robo con fuerza, etc…. PUES NO, no es
así.
Si los okupas
no han cambiado la cerradura, los echaran y devolverán la casa al propietario
en pocos días, pero si la han cambiado, pónganse a temblar. Comienza para el propietario un “calvario
judicial”. Solo se puede acusar a los ocupantes ilegales de un “delito de
usurpación”.
Y no se puede
solicitar un desalojo de MI VIVIENDA hasta que no se produzca el juicio. Más
grave aún si su propiedad es de “segunda vivienda”, por lo cual los plazos de
juicio serán más largos.
Detrás del incremento de las ocupaciones se esconde
también la profesionalización de mafias que consiguen los inmuebles, cambian
las cerraduras y se encargan de todos los detalles necesarios para hacer que la
estancia de los ocupantes ilegales sea lo más prolongada posible.
En caso de que le ocurra esto, nunca
intente tomarse la justicia por su mano.
Pese a la frustración que supone la ocupación de la vivienda, los
expertos aconsejan no enfrentarse directamente a los okupas y, mucho menos,
tratar de entrar en la vivienda por nuestros propios medios.
«Mucho cuidado con intentar
cambiar la cerradura o tratar de sacar a los okupas de casa nosotros mismos, ya
que podríamos incurrir en delitos como la retención ilegal», es decir, al
final el delincuente sería usted. “¡Manda narices!”.
Resumen de la situación:
1º.- Si no han cambiado de
cerradura, denunciar a la policía y no al Juzgado de Guardia.
2º.- Si han cambiado de
cerradura, por muy increíble que parezca, despídase del piso de su propiedad y
a pasar un calvario de varios años hasta volver obtenerlo.
Me cuesta creerlo, pero es cierto.
Será que aquellos políticos a los que elegimos para que gestionen los
intereses de la ciudadanía nunca les ha pasado esto (ni les pasará). Pero basta ya de LEYES que protejan al
delincuente y no a las victimas.
Artículo de Diego Gutiérrez de Ávila.



